martes, 22 de enero de 2013

Maraton de Gran Canaria 2013

Conseguir hacer menos de 3:30 en un maratón para casi todo el que alguna vez se ha dedicado a correr es una gran marca. Reconozco que desde el momento en el que decidí hacer mi cuarto maratón en asfalto me lo puse como objetivo, y sabía que lo iba a conseguir, al menos mentalmente, de esta forma empiezo a convencerme. Lo planteé como un entrenamiento de calidad para la Trans Gran Canaria 2013, donde me enfrento a la prueba reina, los 119 kilómetros.


Me gusta la montaña, este pasado año 2012 casi me dediqué en exclusiva, en el Circuito Adidas Trail Running terminé el 32 de la general, con lo que las piernas iban bien, aunque el ritmo de carrera es muy diferente, pero el coco tiene que andar para ser constante, ser un martillo pilón.


Pero, ¿quién no corre la carrera más importante que se hace en su ciudad?. Y es que además, me gusta el asfalto, y sobre todo ver tanta gente en la calle dándote ánimos sin conocerte de nada, eso es lo mejor, en la montaña hay mucha soledad, aunque cuando consigues cruzar la línea de meta, el placer es el mismo.


Saludé mucha gente conocida, que se estrenaban en los 21,097, y luego a muchos otros que conocía de otras pruebas, y otros de la red, del twitter y facebook, que, como todos, en los ratos libres se pone a darle a la tecla. La familia que siempre anda por allí, porque en estos días están acorralados de runners ya que viven justo en la zona de meta, así que no les queda otro remedio.


La carrera


Hace fresquito, con lo que me gusta a mí el calor, el sol, que cuanto más apriete mejor, aunque sé que es lo que al resto no le va, pero es lo que hay. Y suena el pistoletazo y nos ponemos en marcha, este año mucho más adelante que otros años, con lo que no pasan más de 30 segundos hasta que paso por el arco de salida y meta.


Acompañado de Sergio, que aún no lo he convencido a dar el salto a la distancia de Filípedes, nos tiramos a bajar de 5 minutos los primeros kilómetros, y ya en el puerto le digo que se vaya que mi ritmo no puede ser ese todo el rato, que apriete y que baje de 1:40 en la media, y tanto que lo consiguió.


Voy bien, noto una molestia en el pie derecho por el calcetín, después de la vuelta al auditorio paro, coloco bien el calcetín y otra vez a la marcha, como me dijo un espectador de la prueba, “es una inversión, no una pérdida de tiempo”, totalmente de acuerdo. No me entero del circuito, controlo bien la comida y los líquidos, llego a la zona de contra meta, veo a la familia y amigos, sube la bilirrubina, y cuando me doy cuenta estoy entrando en meta, la media en 1:41, y las sensaciones son muy buenas, pero estoy seguro que llegará el muro, en la maratón antes o después llega.


En la Avenida Marítima noto el viento de frente, pillo a Gonzalo, le pregunto el ritmo para saber si me pego, pero antes después del náutico lo voy dejando. Ese ritmo de tirada larga de domingo que me dijo se me quedó corto, por el momento podía ir más rápido, aún picando los 4:45, me salía la sonrisa.


En la zona del Muelle veo volviendo a Pipo Aguilera, que clase el mamón, pensaba que lo iba a pillar, pero con sus 3:10 me dejó listo. Pero mientras tanto tuve las ganas de pillarlo.


Se acerca el muro, Mesa y López bien, llego al avituallamiento de Leopoldo Matos, y salgo a León y Castillo. Date premios cortos, semáforo a semáforo, sigo por debajo de los 4:50 el kilómetro. “Venga que está hecho, que solo quedan 4 Km” así engaño al coco. Aparecen caras conocidas por la Plaza de La Feria, José Luis, Luis Mirabal, no falta la frase “no estás ni sufriendo”, más gente montaña con lo que he entrenado alguna vez, Tana, compañero de curro en Link Soluciones. La familia, veo al viejo con la cámara, lo reconozco, a posta le hago un gesto de “esto es duro” moviendo los labios como un caballo, sé que se emociona fácil, por eso lo hago.


Veo a la enana, que con tanto ruido alrededor, parece que está asustada. Yaiza sacando alguna foto y mandando besos volados. Las hermanas y los “prestaos”. Vane y Sergio, que me da un empujón, y cuando parece que se acaba, oigo un “Vamos Fede”, y veo a mi suegro levantando el brazo con el periódico, que grandes son todos, y eso que son los primeros que intentan convencerme que deje de hacer burradas, que si al menos me pagaran…nunca lo entenderán, pero me gusta que se preocupen por mí.


Y Vegueta, Triana, joder que largo, parece que no llego, con la de veces que he pasado desde que era enano por ahí. Ya entro en Venegas, veo la meta y salen las fuerzas de no sé dónde. Hay que joderse, diez minutos antes estaba vacío, y ahora soy capaz de esprintar. Ya veo que bajo bien de las 3:30. Veo a Eli y Carolina del divertibike, otra vez la familia, la zona azul, que guapo verte ahí, entro solo, y saboreo el momento, si, me rió, como me comentó en twitter @picdetroi, como si viniera de paseo, de un largo paseo de domingo.


Que gustazo. Los voluntarios me hablan y les digo a todo que si. Me siento para quitarme el chip pero quiero disfrutar el momento. No lo puedo explicar con palabras, es una paz mental que tengo en ese momento, donde no me pasa nada por la cabeza ni me entero de lo que pasa alrededor, como si estuviera solo. Que gustazo.


A partir de aquí, lo de siempre, besos, saludos, abrazos, y venga para casa que empiezo a tener frio. Alguna foto más y a la ducha, comer, descansar, disfrutar. Es un sacrificio que no se ve y pocos sufren conmigo.


Sube la confianza para el gran objetivo de este 2013, la Trans Gran Canaria 119 km. Queda un mes y medio, hay que seguir acumulando kms y desnivel, aunque lo segundo no siempre se puede.


Gracias a todos, a cada uno por lo que le toca.


PD: las dos mujeres que viven conmigo son quienes más aguantan estos vicios, pues eso, para ustedes!



sábado, 15 de diciembre de 2012

Tamadaba Trail Tour


TAMADABA TRAIL TOUR T3GR

Finalizó el Circuito Adidas Trail Running que por primera vez se realizaba en la isla de Gran Canaria, organizado por Time Limit Sport, con la celebración de la III Edición de la Tamadaba Trail Tour, prueba que se celebraba en dos modalidades, GR de 45 Km y la T3 de 21 Km.

Para terminar el año sufriendo, porque me encontraba físicamente con ganas, junto con el coco que tenía ganas de ir a más, y ambición por terminar en una buena posición en el circuito, me inscribí en la distancia larga.

Madrugón el sábado, el despertador sonó a las 6:00 am, coche y desayuno en camino. Llegar, aparcar, cambiarte de ropa, pasar por el “confesionario”, preparar el material y a la zona de salida, para saludar a los conocidos, y casi sin darte cuenta pasó el control de chips y a correr. Joder, como pasan dos horas cuando haces algo que te gusta.

El recorrido es duro, son casi 6000 metros de desnivel, unido a la distancia, hacen que solo salgan 100 corredores. Y la cosa se pone interesante nada más comenzar. Las piernas van y para arriba aprieto para ponerme con los que suelen estar en cabeza, e incluso para mi sorpresa me doy cuenta que los adelanto sin darme cuenta.


Los kilómetros pasan, llego al primera avituallamiento, km 8, como y sigo, y empiezo a sorprenderme con los paisajes que veo. Es increíble cómo puedes llevar toda la vida viviendo en la isla y zonas que ni imaginas que existen. Como un corredor me dijo, “parece el Windows xp”.

Había trabajado mucho la cabeza para no despistarme y comer continuamente, y se nota que lo hice porque en ningún momento noté fatiga y pude ir a más. En la Cruz de Tejeda estoy fresco, recargo el camel back, como y continuo. Me engancho a un grupo de unos seis corredores, y antes de darnos cuenta, ya estábamos llegando a Artenara. Lo mejor era que el que llevaba el ritmo era yo, que cosas.

Ya queda atravesar Tamadaba, y bajar San Pedro. Continúo con el grupo anterior, pero vamos dejando gente atrás y se nota que pasan los kilómetros. La subida al Pico de La Bandera  se hace interminable, el cansancio se hace cada vez más notable y la fatiga a las piernas también está ahí.

En el último avituallamiento te dicen que quedan 7 km, bebes coca cola, comes, y te avisan que lo que queda es llano y bajada. Llano sí, pero bajar, buf, chiquita bajada, los cuádriceps ya no aguantan demasiado y bajo el ritmo, lo que le permite a dos corredores adelantarme en plena bajada, pero cuando ves la zona de meta se olvida todo, sonríes por el trabajo hecho, por hacerlo bien, y porque sabes que estás entre los primeros.

Entro en meta dejando que José Luis entre con tranquilidad con sus sobrinos, yo saboreo el tiempo, bajo de las 6 horas, 5:40, disfruto el momento. Es increíble cómo pasan las horas cuando haces algo con lo que disfrutas…

Abrazos, sonrisas, agua, es lo único que haces. Sergio espera en meta, que titán, casi dos horas después de terminar su prueba, y ahí está ayudándote a recuperar. Te enteras que terminas en la posición 20, que gozada, en una prueba tan larga es complicado.

Me voy a casa, emocionado llamo a Yaiza para decirle como había ido, y si, se escapan algunas lágrimas, pero el que me conoce sabe cuál es la rutina que hay que seguir para llegar aquí.

Para cerrar el año, la San Silvestre, tranquilo, quiero disfrutar del cierre del año.

Días después de la carrera veo la clasificación del Circuito, terminó 32 después de las cinco pruebas. Más motivación para seguir entrenando y plantear nuevos retos.