Cabeza, cabeza, cabeza. La gente se rie pero fue ella quien me mantuvo en carrera y a no rendirme el pasado sabado en Lanzarote, en el transcurso de la Haria Extreme, prueba perteneciente al Campeonato de España y de la Copa de Canarias de carreras de montaña, con lo que se pueden imaginar del nivel de "pros" que se dieron cita en la prueba.
Los subil y bajal nos presentamos el viernes, que buen grupo de gente se ha montado, y el sabado madrugón para retirar acreditación y chip, últimos preparativos en la casa neurálgica y a la salida.
Sabía que el ritmo sería alto desde el inicio, primero porque era terreno llano y en bajada, y segundo porque a los dos kilometros había un paso estrecho y todos querrían llegar en primer lugar. Asi fue, tapón que el maestro Pipo y yo nos saltamos continuando por el fondo del barranco, hasta bajar por la tuberia del paso. A partir de aqui, ritmos de asfalto, hasta llegar a la zona del malpais donde, a causa de lo enredado del sendero bajamos un poco el ritmo.
Casi sin darnos cuenta llegamos a Orzola, kilometro 15, ecuador de la prueba y donde se acababa lo fácil de la prueba. Buen avituallamiento, buenas sensaciones, y salimos a buen ritmo.
Llegamos a las primeras rampas duras, Pipo marca un buen ritmo de subida, incluso trotamos en la subida, lo que nos permite ir adelantando corredores que se lo tomaron con mas calma que nosotros. Por momentos me imaginaba siendo un ciclista en plena ascensión de un puerto del Tour, un helicoptero iba siguiendo nuestros pasos en paralelo, impresiona semejante bicho tan cerca.
Coronamos en el Mirador del Rio y comenzamos el descenso para comenzar la dura subida de Guinate. El descenso con precaución, picón suelto, sendero estrecho y un buen precipicio. Tranquilo, si se van ya lod pillo antes de la subida. Me voy hidratando bien porque el sol aprieta, y comiendo algún gel, hasta que en el llano llevo un buen ritmo que me permite llegar junto con Pipo a la pared vertical.
El resto del grupo estaba más atrás, pensaba si Sergio estaría aguantando el dolor de la periostitis que arrastraba, si el resto iria a buen ritmo, todos queriamos ser finishers.
Pum! Primeras rampas de picón que hace que cada paso sea un resbalon. Aqui entra en acción la cabeza y la ayuda de Pipo que siempre se.mantiene a la vista lo que me ayuda a no perder el ritmo. Pienso en los montañeros de los 8000 como suben con pasos cortos y constantes, eso hago y voy recuperando el aliento. Mi cabeza me pide un paso mas, aprieto, veo las cuerdas, escucho la musica y corono. Iba petao, pero mi cabeza y el amor propio y el sacrificio de los entrenamientos me subieron. Me lo dedique a mi mismo, me lo merezco, a lo Michel. Mientras escribo la piel se pone de gallina.
El comentario de Pipo al coronar es genial "pagaria por ver la cara del resto cuando suben". Y tanto!
Último repecho de subida, las fuerzas son escasas y llegan los calambres, pero manteniendo el ritmo, trotando y la compañía del maestro todo se hace más fácil.
Enfilamos el último descenso, con carrera incluida de Jose para sacar la foto, la última rampa de asfalto y entramos en meta dentro de un ambiente espectacular. 3:55 para completar los ¿31? kilometros de esta espectacular prueba.
Van llegando el resto del grupo. Adrián y Sergio primero, sufriendo como titanes y apoyándose entre ellos. Que huevos tienes Sergio para ir adelante. Pepe, Jaime, Lorenzo casi juntos, que grandes. Eli apretando incluso en el tramo final, que tia más fuerte! Y Moi y Fran sufriendo de lo lindo. FINISHERS!
Para otra entrada dejo la intrahistoria del viaje. Ahora solo quiero agradecer a la tropa las grandes personas que son y a Pipo por tirar en el último tramo, gracias!
Aquí estamos, metidos en pleno SS XXI, y como no iba a ser menos creo mi blog para que los lean todos, conozcan mis opiniones, las primicias que también puedo adelantar en algún caso, en definitiva tener un espacio en el que mostrar mis ideas, y si hay alguien que quiera enviarme las suyas, siempre estará dispuesto a recibirlas. Que lo disfruten!
miércoles, 19 de junio de 2013
miércoles, 22 de mayo de 2013
Media Maratón Fundación Puertos de Las Palmas
Después de la TransGranCanaria 119 km del mes de marzo, esta
era la primera prueba oficial en la que participaba. Me apetecía un cambio de
terreno para, sobre todo, oxigenar la mente, correr a ritmos más altos y sufrir
más en distancias más cortas.
El objetivo es la Haría Extreme del mes de junio, con lo que
me tomé la media como un rodaje de calidad, aunque lo preparé bien las cuatro
semanas anteriores.
En la salida me puse en la parte delantera con el objetivo
de coger un buen ritmo desde el principio y no tener que zigzaguear en los
primeros kilómetros, pero fue una quimera, porque la gente, sobre todo los “novatos”
les da igual, la gente se mete en las primeras líneas aunque fuera a hacer los
10 kilómetros en una hora, es lo que hay y no queda más remedio, adelantar levantando
pegatinas.
Una vez que cogí el ritmo crucero, siempre por debajo de los
4:20/km, fue todo más llevadero. Me enganché a un grupo con unos cuantos
veteranos que saben controlar muy bien los ritmos de carrera y casi sin darme
cuenta ya estábamos dando la primera vuelta al circuito, donde las liebres que
llevan estos veteranos “pro” se despidieron y nos quedamos solo los de la
media.
La segunda vuelta tuvo como invitado al viento, en la primera
vuelta también hubo, pero no con la misma intensidad que en la segunda. Me
pongo delante del mini grupo que nos quedamos, y como encima soy el más alto,
se meten todos detrás para aprovechar al “cortavientos”. Cuando enfilamos la
recta hacia la rotonda de entrada al Reina Sofía el viento pega fuerte, es el
kilómetro más lento, se va a 4:25. Solo me sigue un tal Domingo, un veterano
mayor de 55 años, el cual me agradecería en meta el ritmo que impuse, terminó
tercero de su categoría, de mayor quiero ser como él.
Cuando giramos desaparece el viento, que sensación de
liberación, son 3 kilómetros a muerte para bajar de 1:30. Incremento el ritmo,
ya no escucho la respiración de mi compañero de fatigas, veo a un grupo de 5-6
corredores y me lanzo a por ellos, el último kilómetro de esfuerzo total para
conseguir el objetivo de bajar de la 1:30.
Lo consigo, 1:29:48, como no, entrando en meta con una
sonrisa, más cuando cumples el objetivo.
Con Maikel Kokaly en la zona de meta, gran tiempo para él
Ahora toca volver a la montaña, trabajar la fuerza y empezar
a pensar en Haría. Allí iremos con el resto de pajaritos.
Salud, suerte y kms!
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