miércoles, 22 de mayo de 2013

Media Maratón Fundación Puertos de Las Palmas

Después de la TransGranCanaria 119 km del mes de marzo, esta era la primera prueba oficial en la que participaba. Me apetecía un cambio de terreno para, sobre todo, oxigenar la mente, correr a ritmos más altos y sufrir más en distancias más cortas.

El objetivo es la Haría Extreme del mes de junio, con lo que me tomé la media como un rodaje de calidad, aunque lo preparé bien las cuatro semanas anteriores.

En la salida me puse en la parte delantera con el objetivo de coger un buen ritmo desde el principio y no tener que zigzaguear en los primeros kilómetros, pero fue una quimera, porque la gente, sobre todo los “novatos” les da igual, la gente se mete en las primeras líneas aunque fuera a hacer los 10 kilómetros en una hora, es lo que hay y no queda más remedio, adelantar levantando pegatinas.

Una vez que cogí el ritmo crucero, siempre por debajo de los 4:20/km, fue todo más llevadero. Me enganché a un grupo con unos cuantos veteranos que saben controlar muy bien los ritmos de carrera y casi sin darme cuenta ya estábamos dando la primera vuelta al circuito, donde las liebres que llevan estos veteranos “pro” se despidieron y nos quedamos solo los de la media.

La segunda vuelta tuvo como invitado al viento, en la primera vuelta también hubo, pero no con la misma intensidad que en la segunda. Me pongo delante del mini grupo que nos quedamos, y como encima soy el más alto, se meten todos detrás para aprovechar al “cortavientos”. Cuando enfilamos la recta hacia la rotonda de entrada al Reina Sofía el viento pega fuerte, es el kilómetro más lento, se va a 4:25. Solo me sigue un tal Domingo, un veterano mayor de 55 años, el cual me agradecería en meta el ritmo que impuse, terminó tercero de su categoría, de mayor quiero ser como él.

Cuando giramos desaparece el viento, que sensación de liberación, son 3 kilómetros a muerte para bajar de 1:30. Incremento el ritmo, ya no escucho la respiración de mi compañero de fatigas, veo a un grupo de 5-6 corredores y me lanzo a por ellos, el último kilómetro de esfuerzo total para conseguir el objetivo de bajar de la 1:30.

Lo consigo, 1:29:48, como no, entrando en meta con una sonrisa, más cuando cumples el objetivo.

Con Maikel Kokaly en la zona de meta, gran tiempo para él

Ahora toca volver a la montaña, trabajar la fuerza y empezar a pensar en Haría. Allí iremos con el resto de pajaritos.

Salud, suerte y kms!
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